CON EL TRONCO
(Juan 15, 1-8)
En el evangelio de hoy (Juan 15, 1-8) el Señor se compara con un árbol, y dice que nosotros somos las ramas de ese árbol, es decir, que nosotros somos sus ramas.
Cuando “El dice Yo soy
Así se entiende con mucha claridad. Todo el mundo sabe que una rama cortada se secará. En cambio, SÓLO
Es por eso que, en sólo tres párrafos, El repite la misma idea ocho veces: “PERMANEZCAN EN MÍ”
Así como la rama no da nada al tronco, sino que lo recibe todo de él, las personas que han fortalecido su unión con ese Tronco, están recibiendo una serie de beneficios enormes.
El primero es la garantía de su inmortalidad, ya que El prometió que resucitará a los que creen en El y les dará una vida sin término. Y luego probó que podía hacer esto resucitando El mismo a los tres días. ¿Usted sabe lo que es vivir sabiendo que no se va a morir nunca…?
Otro enorme beneficio, es el de la oración atendida. En efecto, el Señor afirma con toda claridad:
“SI PERMANECEN EN MÍ,
Y MIS PALABRAS PERMANECEN EN USTEDES,
PIDAN LO QUE QUIERAN, Y LO RECIBIRÁN”.
(Juan 15, 8)
En una vida de unión con el Señor, por tanto, toda oración será atendida, lo cual no quiere decir, necesariamente, “complacida.” Pero lo que es seguro es que producirá, aun sin darse cuenta, muchos “frutos”.
Si usted quiere ver descritos estos frutos, busque en Gálatas 5,22 y el Colosenses 1,10-12, y allí los encontrará. Yo diría que son todo lo que una persona necesita para ser plenamente feliz en esta vida:
AMOR, ALEGRIA Y PAZ son los tres primeros.
FORTALEZA, ENTEREZA, PACIENCIA, SENCILLEZ Y DOMINIO DE SÍ son algunos otros frutos característicos que va produciendo una rama unida al Señor.
Usted y yo, amigo, deseamos ser felices. Y por todos los medios nos están diciendo que la felicidad se consigue teniendo dinero, dándonos gusto, y consiguiendo muchos honores o poder.
Pero todo eso es mentira. La única felicidad auténtica está en los frutos que produce el Señor a través de quien permanece unido a El como una rama al tronco.
Esta es
¿CÓMO PUEDO FORTALECER MI UNIÓN VITAL CON EL SEÑOR?
La amistad entre dos personas se fortalece mediante
Cuando uno tiene confianza en Dios se atreve a descansar en El como un niño, depositando en El todas sus preocupaciones de cualquier género.
Uno se comunica con alguien cuando es auténtico frente a él y tiene
Y también se comunica uno con alguien cuando hace SILENCIO y lo escucha con interés y respeto.
Entonces, poco a poco, el amor deja de ser un mandamiento y surge de El como una fuente que inunda nuestro interior y rebosa en servicio: Usted se está dejando conducir.
El tronco al que estoy unido como una rama es lo que importa, y mi amistad con ese tronco que es Jesucristo, puedo fomentarla en base a una oración de CONFIANZA Y DE SILENCIO.

0 comentarios:
Publicar un comentario